Veamos por qué la regulación tecnológica de Bruselas en 2026 está llevando a Washington a hablar de represalias.
Tabla de contenidos:
- Las leyes tecnológicas de la UE y las tensiones comerciales entre la UE y Estados Unidos
- Medidas de aplicación que provocaron amenazas de represalias
- Trump amenaza con aranceles en virtud de la Sección 301
- Visiones enfrentadas sobre competencia y censura
- Por qué las empresas tecnológicas estadounidenses se oponen a las normas
- La postura de Europa sobre la regulación del poder de mercado
- Por qué 2026 es un punto de inflexión para la soberanía digital europea y el comercio digital internacional
- Impacto más amplio en el comercio y la política global
- Qué viene después: diálogo o conflicto
Las leyes tecnológicas de la UE y las tensiones comerciales entre la UE y Estados Unidos
El choque entre la regulación de plataformas digitales de la UE y el proteccionismo americano es una de las mayores amenazas para el comercio digital internacional entre ambos lados del Atlántico, desde las guerras comerciales de Trump. Estamos hablando de miles de millones de dólares en multas, aranceles y acceso a mercados estratégicos.
La disputa gira en torno a dos leyes europeas que han cambiado el juego para las empresas tecnológicas: la ley de mercados digitales, que frena prácticas anticompetitivas, y la ley de servicios digitales, que regula la moderación de contenidos, la seguridad en línea y la transparencia algorítmica.
Estas normas ya están vigentes y han generado fuertes sanciones para grandes tecnológicas estadounidenses. De cara a 2026, la UE prepara más investigaciones y multas, mientras la administración Trump considera estas medidas una agresión económica y advierte sobre posibles aranceles Estados Unidos Unión Europea, en un contexto que pone sobre la mesa la soberanía digital europea, la gobernanza digital y el futuro de la estrategia digital europea.

Medidas de aplicación que provocaron represalias
La Unión Europea se ha posicionado como líder mundial en regulación tecnológica con normas como el Reglamento de Inteligencia Artificial, la ley de servicios digitales y la ley de mercados digitales. En el último año, Bruselas ha intensificado su aplicación para limitar el poder de gigantes como Amazon, Apple, Google, Meta y Microsoft.
Las multas recientes muestran lo serio que se está tomando este impulso:
- Abril 2025: Apple y Meta, 500 y 200 millones de euros por incumplir la ley de mercados digitales.
- Septiembre 2025: Google, 2,95 mil millones de euros por violar normas de competencia en publicidad online.
- Diciembre 2025: la plataforma X de Elon Musk, 120 millones de euros por no cumplir requisitos de transparencia algorítmica y moderación de contenidos bajo la ley de servicios digitales.
La comisaria europea de Competencia, Teresa Ribera, advierte que esto es solo el principio. A pesar de las críticas de EE. UU., la UE seguirá aplicando las normas con rigor como parte de su apuesta por la soberanía digital europea.
La ley de mercados digitales, vigente desde mayo de 2023, impone reglas estrictas a las plataformas “guardianas” que controlan el acceso al mercado. Hasta ahora se han identificado seis empresas: Alphabet, Amazon, Apple, ByteDance, Meta y Microsoft, la mayoría con sede en EE. UU.
Para la UE, esta ley busca hacer los mercados digitales más justos mediante:
- Limitación de la autopreferencia
- Fomento de la interoperabilidad
- Restricción del uso de datos por parte de las plataformas
Desde la perspectiva de Washington, sin embargo, estas medidas se ven menos como protección del consumidor y más como proteccionismo encubierto.
Trump amenaza con aranceles en virtud de la Sección 301
La administración Trump ha adoptado una postura dura frente a la regulación tecnológica de la UE. El Representante de Comercio de EE. UU. ha acusado a Bruselas de atacar de forma constante a empresas estadounidenses con multas, impuestos y órdenes regulatorias.
Washington ha advertido que podría responder con represalias, como tasas o restricciones a empresas europeas que operan en Estados Unidos. Entre los posibles objetivos están Spotify, DHL, Accenture, Siemens, SAP y otras grandes compañías. Funcionarios estadounidenses señalan el llamado alcance ilegal de Spotify como ejemplo de trato injusto.
La principal herramienta sería la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974, que permite investigar prácticas comerciales consideradas injustas e imponer aranceles o cuotas. Esto podría derivar en aranceles Estados Unidos Unión Europea.
Trump ya ha usado este mecanismo antes y ha dejado claro que está dispuesto a repetirlo. En septiembre de 2025, amenazó con subir los aranceles tras la multa a Google, poniendo en riesgo el acuerdo comercial de 2025 que había reducido los aranceles al 15%.
Visiones enfrentadas sobre competencia y censura
Detrás del debate jurídico sobre competencia y antimonopolio hay una discusión más profunda: ¿hasta dónde deben llegar los gobiernos en la regulación de las plataformas digitales?
Para los responsables europeos, la ley de mercados digitales y la ley de servicios digitales son necesarias porque unas pocas plataformas concentran demasiado poder, lo que frena la competencia y la innovación. Estas normas buscan abrir los mercados digitales y dar a nuevas empresas la oportunidad de competir en igualdad de condiciones.
La ley de servicios digitales también se ocupa del impacto de las plataformas en el debate público y la seguridad en línea. Exige retirar contenidos ilegales, mejorar la transparencia algorítmica y permitir que los usuarios recurran decisiones de moderación de contenidos. Según antiguos comisarios, el objetivo es reforzar la gobernanza digital, no limitar la libertad de expresión.
En EE. UU., la visión es diferente. Los críticos aseguran que la ley de mercados digitales no protege al consumidor, sino que castiga a grandes empresas, sobre todo estadounidenses, tratando la innovación como un problema.
El choque es todavía más evidente en la moderación de contenidos. La administración Trump ha acusado a la ley de servicios digitales de favorecer la censura y ha respondido con medidas políticas contra funcionarios europeos, alegando que se restringe la libertad de expresión protegida por la Primera Enmienda.

Dos visiones del poder digital: la regulación de la UE frente al enfoque de libre mercado de Estados Unidos. Fuente: marketplace.org
En realidad, esto va más allá de una simple disputa política. Muestra dos formas distintas de ver los mercados y la libertad. Europa cree que la regulación es clave para proteger la competencia y la democracia, mientras que la administración Trump la percibe como un ataque a las empresas estadounidenses y a la libertad de expresión.
Por qué las empresas tecnológicas de Estados Unidos se oponen a las normas
Desde la perspectiva de las tecnológicas de EE. UU., las normas de la UE son caras de cumplir, generan inseguridad jurídica y obligan a modificar productos que ya funcionan bien en otros mercados.
La ley de mercados digitales exige que las empresas calificadas como guardianes:
- abran sus plataformas a aplicaciones y tiendas de aplicaciones de terceros,
- permitan la mensajería entre plataformas,
- dejen de favorecer sus propios servicios,
- compartan datos con los usuarios empresariales.
Para Para compañías como Apple y Google, esto implica rediseñar productos clave y abrir sistemas cerrados a la competencia.
Meta también ha tenido que ajustar su modelo publicitario: desde enero de 2026, los usuarios de la UE pueden elegir entre anuncios totalmente personalizados o anuncios basados en menos datos.
Los grupos industriales aseguran que estas reglas frenan la innovación y generan problemas técnicos y de seguridad en línea, afectando la experiencia del usuario. Además, consideran el sistema injusto: las empresas no designadas tienen menos obligaciones, mientras que las estadounidenses soportan la mayor carga.
Por eso, muchos en Silicon Valley ven a Europa más como un rival que como un socio, usando la regulación de plataformas digitales para presionar a empresas estadounidenses mientras protege a competidores europeos menos competitivos.
La postura de Europa sobre la regulación del poder de mercado
Los responsables europeos rechazan que las normas tecnológicas de la UE vayan contra Estados Unidos. La ley de mercados digitales y la ley de servicios digitales se aplican por igual a todas las empresas que cumplen los criterios, sin importar su nacionalidad.
La Comisión Europea niega que estas leyes sean barreras no arancelarias y afirma que respetan la libertad de información. Más del 99 % de las acciones de moderación de contenidos las realizan las propias plataformas bajo sus normas internas; la UE solo exige que se apliquen correctamente.
Los responsables europeos recuerdan que los mercados digitales están dominados por pocas plataformas debido a efectos de red y altos costes de cambio, no por competencia justa, por lo que la regulación es necesaria. Además, la ley de mercados digitales busca reforzar la competitividad europea: si las plataformas estadounidenses controlan infraestructuras clave, las empresas dependen de ellas, frenando la innovación y debilitando la soberanía digital europea.
Por qué 2026 es un punto de inflexión para la soberanía digital europea y el comercio
Ambas partes mantienen posiciones firmes, por lo que 2026 se perfila como un año clave para las relaciones tecnológicas entre la UE y Estados Unidos.
En Europa, la aplicación de las normas se intensificará. El Reglamento de Inteligencia Artificial será plenamente aplicable desde agosto de 2026, como parte de la estrategia digital europea. Las empresas que usen IA de alto riesgo deberán hacer evaluaciones de impacto y garantizar supervisión humana.
La ley de mercados digitales también será revisada en 2026 para evaluar sus resultados y su impacto en las empresas, sobre todo en pymes. Además, la nube se ha convertido en un foco regulatorio, con investigaciones abiertas sobre los servicios de Amazon y Microsoft.
En EE. UU., la administración Trump estudia posibles represalias bajo la Sección 301, que podrían derivar en aranceles Estados Unidos Unión Europea, alegando que las normas europeas son discriminatorias. La presión política interna también aumenta.
Para las empresas B2B de la UE, este contexto refuerza la necesidad de reducir riesgos, fortalecer alianzas europeas y proteger el acceso al mercado frente a posibles interrupciones en 2026.

Impacto más amplio en el comercio y la política global
La disputa entre la UE y Estados Unidos por las normas tecnológicas forma parte de tensiones más amplias que afectan al comercio digital internacional, la defensa, los flujos de datos y la geopolítica.
Para las empresas europeas, los riesgos van más allá de los costes regulatorios. Una guerra comercial entre la UE y EE. UU. podría alterar cadenas de suministro, subir precios y generar incertidumbre que frene la inversión, afectando sobre todo a startups tecnológicas que dependen de financiación estadounidense y del acceso al mercado.
El conflicto también complica llegar a acuerdos sobre cómo gobernar la tecnología frente a China. Mientras la UE apuesta por una regulación temprana dentro de su estrategia digital europea, EE. UU. avanza hacia una aplicación más estricta de las normas antimonopolio.
Aunque ambas partes dicen defender mercados justos, la protección del consumidor y la gobernanza tecnológica, aún no encuentran un terreno común, reflejando tensiones políticas y económicas profundas a ambos lados del Atlántico.
Qué viene después: diálogo o conflicto
No hay soluciones fáciles.
- Una opción es la negociación. En el verano de 2025, EE. UU. propuso un órgano consultivo sobre la ley de mercados digitales para que las empresas dieran su opinión, pero la UE lo rechazó, considerando que debilitaba su autoridad.
- Otra posibilidad son exenciones limitadas: aplicar normas más suaves a algunas empresas estadounidenses a cambio de concesiones comerciales. Pero esto chocaría con el principio de tratar a todas las empresas por igual, sin importar su nacionalidad.
- También está el riesgo de escalada. Si la administración Trump aplica aranceles bajo la Sección 301, la UE podría responder con medidas propias, aumentando las tensiones.
Lo más probable es un periodo largo de tensión con acuerdos puntuales. Por eso, muchas empresas B2B de la UE están reforzando alianzas locales y europeas para reducir riesgos en el comercio digital internacional.
Conclusión
Si la UE y EE. UU. no logran acuerdos, la economía digital transatlántica podría fracturarse, con más costes para las empresas, menos flexibilidad y cooperación débil entre socios democráticos.
Los sectores B2B más expuestos son la infraestructura de nube y datos, el software industrial, la logística, la fabricación avanzada, la automoción, la industria aeroespacial y la energía.
Con normas europeas más estrictas y posibles represalias desde EE. UU., los riesgos en 2026 son altos.
Para seguir al día sobre la regulación digital de la UE, europages Inside Business ofrece herramientas útiles e inspiración.

